VIAJE AL PAÍS DEL AGUA, EL MIÑO DE PARADOR EN PARADOR

VILALBA

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MONFORTE

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TUI

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DÍA 1 - CAUCE ALTO

DESDE EL NACIMIENTO HASTA PORTOMARÍN

Parador de Vilalba****

 

Desayunamos en el Salón de Andrade en el Parador de Vilalba, en pleno Camino del Norte a Santiago entre pinturas murales y escudos de armas, donde el capón es el rey de la mesa.

Una vez repuesto fuerzas con los magníficos buffets que nos ofrecen, emprenderemos nuestra aventura, siempre marcada por el discurrir del agua.

La primera parada será en el Pedregal de Irimia, magnífico lugar para el comienzo de nuestra ruta, a 660m de altitud sobre el nivel del mar en plena montaña lucense nos encontraremos con el nacimiento del río Miño en la sierra de Meira, Reserva de la Biosfera, después de contemplar las fabulosas vistas que nos ofrece el área de estacionamiento habilitada para autobuses que cuenta con mesas para hacer un picnic , veremos la colada de bloques de época periglaciar que descienden por la ladera, un lugar ideal para la exploración del entorno y sus rocas.

 

No debemos de dejar el lugar sin acercarnos a las rocas en silencio y escuchar como el agua discurre bajo ellas.

Una vez llegamos al ayuntamiento de Meira giraremos a la derecha,  la Iglesia Monasterio de Santa María, del S.XII y declarada Monumento Nacional es parada obligada por su románico borgoñon y su claustro renacentista.

A sólo 5 km de aquí llegaremos a Fonmiñá en la localidad de Pastoriza donde las aguas del río Riolonxe se juntan con las procedentes de Meira (regato de Porto da Pena que discurre por el Monte de Louseiras, regato Xirimao y el Pedregal de Irimia) este está considerado el nacimiento original del río Miño que se estancará creando una laguna a 600 m de altitud.

El cauce alto  del Miño está declarado Reserva de la Biosfera.

Fonmiñá está rodeado de mitos populares y leyendas en las que se cree que bajo su inmensa laguna subterránea de la cual afloran parte se sus aguas, existe un pueblo donde suenan las campanas los días de niebla y las noches de tormenta, nosotros aunque no escuchemos las campanas, podremos observar como las burbujas afloran al filtrarse desde el subsuelo a la superficie. Recorremos sus largas pasarelas de madera, ideales para no mojarse los pies en nuestro paseo y rodeados de una vegetación exuberante.

Nos dirigimos a la Ciudad de Lugo (44 km).

Para comer… Lugo, así reza el slogan que todo amante de la buena mesa conoce. Rodeados por su muralla romana Patrimonio de la Humanidad, en su casco histórico no encontramos entre evocadoras plazas como la “Praza do Campo” donde antiguamente se realizaba el mercado medieval, será el lugar ideal para comer entre multitud de restaurantes en calles estrechas empapándonos de su pasado romano entre mosaicos, termas, piscinas y observando la vida cotidiana de los Lucenses disfrutando de abundantes tapas. 

 No debemos abandonar Lugo sin visitar su catedral cuya construcción duraría más de un siglo, iniciaría la obra el maestro Raimundo de Monforte en el año 1129 que combina estilo románico, gótico, barroco, renacentista y neoclásico (si no eres capaz de identificarlos tienes visitas guiadas aquí).

 

Monforte… ¡qué casualidad!…será nuestro próximo destino.

No dejes de visitar la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, de estilo barroco construida entre 1726 a 1736 por Fernando de Casas Novoa, autor de la fachada del Obradoiro de Santiago de Compostela y la capilla de San Froilán, patrón de la ciudad de Lugo siendo, el 5 de octubre cuando la ciudad se engalana y se acerca a sus tradicionales casetas en las que miles de personas degustan el pulpo “á feira”.

Desde la fachada principal por la puerta de Santiago podremos acceder a la parte alta de la muralla y pasear por sus más de 2 km.

 

Gastronomía: Por encontrarnos en el corazón agrícola y ganadero de Galicia, la “Terra Chá”, recomendaremos cualquier plato tradicional que contenga Ternera Gallega, en invierno el Cocido es la gran estrella, el lacón con oreja y “cachola” junto a la patata “nueva”, grelos y  garbanzos de Lourenzá, harán que repitamos plato y por supuesto el pulpo “áfeira” en San Froilán que con sus cachelos harán las delicias de todos.

Abandonamos la “Terra Chá” que recibe el nombre de su amplia morfológica en forma de penillanura, regada por multitud de cauces que descendiendo montes tan evocadores como Serra da Loba o Cova da Serpe van drenando los campos aportando sus aguas al Miño, excelente hogar para la gran cabaña ganadera que aquí reside.

 

Nos encaminamos después de comer por la N-540 camino a la localidad de Chantada a unos 50 km, desde aquí toma la LU-533 dirección pueblo de Belesar, un par de kilómetros más abajo encontraremos un paraje muy diferente donde los socalcos (muros de piedra donde se cultiva la uva) dominan el paisaje salteado con pequeñas construcciones que sirven de bodegas donde antiguamente se extraía el zumo de la uva para facilitar su trasporte dentro de pieles de animales, en algunos socalcos podremos ver unas arcaicas vías que sirven para el transporte de la uva.

 

A esta forma de cosechar la uva, por su extrema dureza se denomina “viticultura heroica”.

Podemos visitar las bodegas de la zona como Vía Romana y adentraros en la cultura del vino

Bajando por una carretera estrecha pero de gran belleza sobre el río Miño, imposible llegar con autobuses, nos encontramos con un embarcadero con vestigios de un pasado en el que el trasporte de la uva se hacía por el río, podemos degustar gastronomía y vinos de la Ribeira Sacra o sacar una entrada para el catamarán Cabo do Mundo o la Lancha Rápida que recorre el Miño por el embalse de Peares pasando por pueblos, iglesias y el famoso “Cabo do Mundo” desde el frescor que aportan las aguas a este profundo valle.

 

Los viñedos miran al sol en las escarpadas orillas del Miño desde época romana.

Desde aquí nos dirigimos a la presa de Belesar, impresionante construcción que desde 1963 embalsa 50 km de agua hasta su cola, imprescindible para los amantes del turismo industrial con sus 133m de altura y casi 350m de longitud, crean el embalse más grande de Galicia.

 

Los embalses reciben el nombre del pueblo desde donde se embalsa el agua.

Desde la presa tendremos 25 km por la LU-533 hasta la Villa de Monforte, estamos en la capital de la Ribiera Sacra donde nos alojaremos en el Parador de Monforte, colina que domina el centro de la villa y da origen a su nombre Montis Forte. Tenemos las mejores vistas a la villa y su río Cabe. Era una de las fortalezas más grandes de Galicia antes de las Revueltas Irmandiñas, en las que el pueblo hostigado se alzó contra la nobleza arrasando gran parte de las que existían Galicia.

Imprescindible decir una vez arriba…Todo lo que veis serán vuestros dominios.

En ella se sitúa la Torre del Homenaje (visitable), el monasterio de San Vicente do Pino y el Palacio Condal, residencia de los Condes de Lemos S.XVI una de las familias más importantes de España especialmente la figura del VII Conde, Don Pedro Fernández de Castro, que llegó a ser virrey de Nápoles y se recuerda por ser mecenas de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora… a día de hoy el condado de Lemos forma parte de la Casa de Alba y el edificio alberga el Parador de Turismo.

Después de hacer el check-in bajaremos por la puerta de Pescaderías, cruzaremos el barrio judío y llegaremos al convento de las Clarisas donde se conserva un clavo del martirio de Jesús. Cerca de allí, llegaremos al Centro del Vino de la Ribeira Sacra que acoge una exposición permanente en la que conoceremos el esfuerzo y técnicas para hacer los mejores caldos. Continuamos hasta los escolapios donde detrás de su inmensa plaza se esconde una pinacoteca con importantes pinturas del Greco muy cerca del río Cabe donde antaño barqueros con grandes palos movían sus embarcaciones de fondo plano atravesando a Ponte Vella. El museo del ferrocarril hará las delicias de los más pequeños y los amantes de este medio de transporte. 

 

DÍA 2 - CAUCE MEDIO

DESDE PORTOMARÍN HASTA LA COMARCA DE O RIBEIRO

Parador de Monforte****

 

Por la mañana continuamos nuestro recorrido desde el Mirador de O Cabo do Mundo, a 10 km de Belesa pueblo, río abajo. Observamos uno de los símbolos naturales de la Ribeira Sacra, como el Miño esquiva al Monte Navallo haciendo un giro de 180 grados, digno de la mejor fotografía.

Unos metros  más abajo, entre viñedos centenarios, encontramos la bodega Abadía da Cova, con visitas individuales o para grupos y el EcoMuseo de Arxeriz, pazo del S.XVII con una colección visitable que divulga el patrimonio etnográfico de la Ribeira Sacra.

Si continuamos descendiendo hacia el río nos encontramos frente a la Playa de Cova, con pedaletas, cafetería y restaurante abiertos en verano, será momento para descalzarnos y sentir el agua en nuestros pies, ¡imprescindible en verano! dado que esta zona es una de las más caluras y con menos lluvia de Galicia.

 

No tengas prisas, baja una marcha y disfruta del paisaje. Respira tranquilidad.

La mezcla de viñedos, prados, frutales como cerezos, robles, castaños, alcornoques, tojos… hacen cambiar el color del paisaje dependiendo la estación del año, pasando de verdes intensos a toda la gama cromática de rojos, ¡vuelve a visitarnos!, te sorprenderás.

Los castaños fueron traídos por los Romanos, les gustaba mucho su fruto, aunque ya se consideran autóctonos.

A 7 km río abajo entre las localidades de Marce y Guítara comienza una ruta de senderismo

 

¡Imprescindible si llegas hasta aquí!  

Augacaída y el castro de Marce, de dificultad fácil, entre robles y terrazas de antiguos viñedos a las orillas de Miño, el camino llega a una antigua bodega en desuso y se bifurca hacia el Castro de Marce a 800m, con vistas sobre el antiguo puerto de Chouzán o a la cascada de Augacaída a unos 500m, de gran dificultad por el fuerte desnivel pero acondicionado recientemente por pasarelas de madera que nos facilitan el acceso a un espectacular salto de agua de ¡40m de altura!, es el arroyo de Aguianza a pocos metros de desembocar en el Miño, uno de los más altos en Galicia.

Terminada nos encaminados dirección Os Peares a 26 km  por la N-120 pero antes a 7 km no encontramos con el mirador de Pesqueiras con vistas al embalse de Os Peares, donde las aguas tienen un profundidad de 90m. Un poco más abajo nos encontraremos la imponente Presa del Embalse de Os Peares, de mediados del S.XX que nos recuerda como era el valle en 1950.

A 1 km siguiendo el agua llegamos a Os Peares donde el Sil une sus aguas al Miño, aquí veremos si es cierto el dicho de…

 

“El Sil trae el agua y el Miño la fama”.

A este espectáculo se une el río Búbal con unas pasarelas de madera que nos acercan por la orilla hasta el característico puente azul del ferrocarril que cruza el Miño y relacionan con Eiffel. Estas divisiones hacen que en Os Peares podremos estar en dos provincias (Ourense o Lugo), cuatro municipios, tres partidos judiciales y dos parroquias.

Nos dirigimos a comer a Ourense a 25 km por la N-120, pasamos por la Presa de Velle, con un pequeño museo al aire libre con vistas sobre la ciudad y piezas de maquinaria antigua.

 Situados en el Puente Romano, símbolo de la ciudad de las Burgas que salva el río Miño, nos encaminamos por la Rúa do Progreso en dirección a la calle del Paseo, pasarela de diseñadores de moda Orensanos como Adolfo Domínguez, Roberto Verino o Bimba & Lola. Antes de llegar a la plaza del ayuntamiento,  única en toda Europa por estar ligeramente inclinada, cruzamos por la Zona de los Vinos, ideal para comer el típico pulpo u oreja cocida acompañado de vinos con D.O. Ribeiro.

Cruzando la plaza llegamos a las Burgas, manantiales de aguas termales donde el agua emana a unos 60ºC, cuentan con piscina al aire libre y se le atribuyen propiedades para la piel.

Si viajamos con niños, imprescindible seguir hasta el Jardín del Posío allí veremos en libertad a sus famosos pavos reales.

Por la tarde nos acercamos a las orillas del Miño y nos relajaremos en las Termas de A Chavasqueira o en las de Outariz, de estilo japonés y sobre el propio río podremos relajarnos con baños y tratamientos termales antes de continuar camino.

Al atardecer seguimos el Miño por la A-52 y a 20min llegamos a Ribadavia, capital de la comarca de O Ribeiro, veremos el Castillo de los condes donde en verano se realiza la muestra internacional de teatro y bajamos hacia su famosa judería donde el río Avia desemboca en el Miño. Desde aquí podremos acercarnos a las Termas de Prexigueiro o coger el catamarán de Castrelo de Miño.

Nuestra siguiente parada será a 30 km en Arbo, debemos seguir la A-52 y tomar la EP-5003, aquí el Miño crea frontera con Portugal, en temporada la reina de la mesa es la lamprea que cuenta con su propio  centro de interpretación.

Pasaremos la noche en O Baixo Miño, en el Parador de Tui que reproduce fielmente un pazo tradicional gallego, para ello continuamos 40 km por la PO-510 y a la altura de Porriño (famoso por su granito) cogeremos la A-55.

 

DÍA 3 - CAUCE BAJO

DESDE O RIBEIRO HASTA SU DESEMBOCADURA EN EL OCÉANO ATLÁNTICO

Parador de Tui****

 

Por la mañana visitaremos Tui, en la falda del Parque Natural del Monte Aloia a orillas del Miño, el conjunto histórico-artístico está dominado por su catedral amurallada de torres almenadas. Su Puente Internacional que durante más de un siglo hizo de única conexión entre el sur de Galicia y el norte de Portugal, construido en hierro y piedra, soporta el tráfico del ferrocarril en su parte superior, coches por el centro y personas por las pasarelas laterales, su estrechez se debe a que estaba diseñado para el tránsito de carruajes.

Cruzando el Puente Internacional encontramos Valença do Miño (Portugal) con su fortaleza rodeada  por 5 km de doble muralla que encierran historia y mucho comercio.

 

Porcelanas, productos de algodón como toallas, anticuarios, vinos, ropa, café y el mejor Bacalao hacen las delicias de todos los Gallegos.

Nuestra última parada será la desembocadura del Miño en A Guarda, con 14 km de longitud es uno de los rincones más bellos de Galicia, con más de 2 km de anchura sus aguas se mezclan con las del mar formando 4.000 hectáreas de humedal protegido. También podremos disfrutar de multitud de playas de arena fina en su desembocadura y ¡sorpresa! dependiendo de si la marea está subiendo o bajando la salinidad de sus aguas cambia.

Si preferimos las alturas, parada obligada será el Monte Santa Tecla donde a 341m desde su mirador observamos la desembocadura, así como el valle del Rosal y Portugal.

 

¡Nos despedimos de nuestro guía de viaje, el río Miño desemboca en el mar!

Rodeados por capilla, castro y petroglifos observamos como la belleza del paisaje ya fascinaba a los primeros pobladores.